El número de Unidades de Ictus que corresponde a Andalucía, por población, es de 16.
Al SNS, en su conjunto, aún le falta un 32 por ciento de unidades de ictus.
Diario Médico. 16/02/2007
El Sistema Nacional de Salud (SNS) necesita al menos 58 unidades deictus más de las que dispone, según los cálculos del coordinador delgrupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SociedadEspañola de Neurología (SEN), José Álvarez Sabín. Lo recomendable parauna población de 44,4 millones de habitantes (según los últimos datosdel Instituto Nacional de Estadística) -dice- sería entre 85 y 90unidades, mientras que el SNS dispone de 27. "Estamos muy lejos de loque debería ser".El reparto tampoco es igualitario: casi la mitad se concentran entreCataluña y Madrid. Los casos de Castilla-La Mancha y Andalucía son losmás llamativos: "El problema es que algunas comunidades equiparan elictus con enfermedades cardiovasculares, haciendo planes conjuntos,cuando ni las causas ni las consecuencias ni el manejo del infartotienen que ver con el de un ictus. Mientras uno debe ser visto por uncardiólogo, el otro tiene que ser tratado por un neurólogo".Hace diez años que la SEN probó la importancia de que un neurólogoatienda al paciente en las primeras horas tras un ictus. Esta teoríase reforzó con la última investigación de la sociedad: "El estudio,realizado en tres niveles, demostró que los enfermos atendidos por unneurólogo en las seis horas posteriores al ictus tiene dos veces menosprobabilidades de morir y tres veces más de recuperarse".DesigualdadesÁlvarez Sabín lamenta que las autonomías no hayan asumido de formaequivalente el Plan Nacional Sanitario del Ictus, consensuado el añopasado entre varias sociedades científicas y que incluye el llamadoCódigo Ictus, para la coordinación de las urgencias extra eintrahospitalarias. El documento está basado en la evidenciacientífica y establece tres niveles en función del tipo de hospital:un equipo de ictus, una unidad y un hospital de referencia. "Enviamosel texto al Ministerio de Sanidad y a todas las autonomías".La forma de asumirlo ha sido desigual. "Es un problema de organizaciónde la asistencia y no de coste, porque sólo requiere de una zonahospitalaria que se dedique al ictus, un equipo de médicos yenfermeros y la tecnología básica de la que suelen disponer ya lamayoría de los hospitales", señala el coordinador.Entre las autonomías que mejor funcionan está Cataluña, que cuenta conun plan directorio cerebrovascular desde hace tres años.Madrid, la siguiente con mayor número de unidades, debería crear,según la SEN, una unidad en el sur, "zona que tiene una importantepoblación como para justificar una unidad". Entre las que estánhaciendo "mayores esfuerzos" destaca Extremadura, que ha creado unaunidad en Cáceres en 2006. "Castilla y León rectificó su modelo,similar al de Andalucía, y creó una unidad, aunque sigue teniendo elproblema de las grandes distancias geográficas".Jorge Matías-Guiu: "Las administraciones están mucho mássensibilizadas con el asunto y lo han situado entre sus prioridades"El presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), JorgeMatías-Guiu, se ha mostrado optimista con los avances producidos desdela firma del documento de consenso Pacto Nacional para el Ictus en2006. "Las administraciones central y autonómicas están mucho mássensibilizadas con el tema. Casi todas las comunidades han situado elictus como una de sus prioridades. Es un cambio conceptual muyimportante, porque antes era un aspecto secundario, que se enfocabasobre todo desde el punto de vista de la rehabilitación y no tanto dela intervención rápida".Los datos avalan la necesaria sensibilidad: se trata de una de laspatologías más frecuentes entre la población española, afectando a120.000 personas al año, de las que un 20 por ciento puede morir y lamitad de los que sobreviven tienen secuelas. "El ictus es una de lasprincipales causas de dependencia. Cualquier esfuerzo es importante",apunta el coordinador del grupo de Estudio de las EnfermedadesCerebrovasculares de la SEN, José Álvarez Sabín."Si todos los pacientes que sufriesen un ictus recibiesen la atenciónrápida de un neurólogo, habría 5.500 muertos o discapacitados menos.Son cifras superiores a las de los accidentes de tráfico".El presidente de la SEN confía en que el próximo paso sea laelaboración de una estrategia nacional por parte del Ministerio deSanidad. "Sabemos que está interesado en hacerlo y que es conscientede su necesidad", añade.Fuentes del ministerio han confirmado que es voluntad del departamentoelaborar una estrategia nacional para los accidentescerebrovasculares, sobre la que se comenzará a trabajar este añocuando se haya terminado con la de cuidados paliativos.

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